Video: Juramento hipocrático
miércoles, 13 de febrero de 2013
¿Qué es el juramento hipocrático?
Se trata de un manuscrito bizantino del siglo XI
en el que está escrito el Juramento hipocrático en forma de jeringa. Biblioteca
Vaticana.
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| Juramento hipocrático |
El juramento hipocrático es un
juramento público que hacen los que van a empezar sus prácticas con pacientes o
se gradúan en medicina, fisioterapia u odontología, lo hacen igualmente otras
personas del área de la salud. Se hace ante los otros médicos, doctores y ante
la comunidad. Su contenido es de carácter ético, para orientar la práctica de
su oficio, es también el juramento que se basa a partir de la responsabilidad
del ser humano y conciencia de ella.
Durante casi dos mil años la
medicina occidental y árabe estuvo dominada teóricamente por una tradición que,
remontándose al médico griego Hipócrates (siglo V a. C.), adoptó su forma
definitiva de la mano de Galeno, un griego que ejerció la medicina en la Roma
imperial en el siglo II. Según la tradición, fue redactado por Hipócrates o un
discípulo suyo. Lo cierto es que forma parte del corpus hipocráticum, y se
piensa que pudo ser obra de los pitagóricos. Según Galeno, Hipócrates creó el
juramento cuando empezó a instruir, apartándose de la tradición de los médicos
de oficio, a aprendices que no eran de su propia familia. Los escritos de
Galeno han sido el fundamento de la instrucción médica y de la práctica del
oficio hasta casi el siglo XX.
A partir del Renacimiento, época caracterizada
por la veneración de la cultura grecolatina, el juramento empezó a usarse en
algunas escuelas médicas, y esa costumbre se ha ido ampliando, desde el siglo
XIX, en algunos países, y desde la Segunda Guerra Mundial en otros, aunque es
completamente ignorada en muchos. Aun cuando sólo tenga en la actualidad un
valor histórico y tradicional, allí donde se pronuncia, el tomarlo es
considerado como un rito de pasaje o iniciación después de la graduación, y
previo al ingreso a la práctica profesional de la medicina.
En el período clásico de la
civilización griega sobresalió el arte de curar. Aunque seguía contemplando
principios religiosos, la curación ya no estaba orientada por la magia, sino
por lo clínico. En esa época se escribió el primer escrito ético relacionado
con el compromiso que asumía la persona que decidía curar al prójimo; el
compromiso del médico era actuar siempre en beneficio del ser humano, y no
perjudicarlo.
El contenido del juramento se ha
adaptado a menudo a las circunstancias y conceptos éticos dominantes de cada
sociedad. El Juramento hipocrático ha sido actualizado por la Declaración de
Ginebra de 1948. También existe una versión, muy utilizada actualmente en
facultades de Medicina de países anglosajones, redactada en 1964 por el doctor
Louis Lasagna.
Texto del juramento hipocrático
clásico
Juro por Apolo, médico, por Esculapio, Higía y
Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas, de que he de observar
el siguiente juramento, que me obligo a cumplir en cuanto ofrezco, poniendo en
tal empeño todas mis fuerzas y mi inteligencia. Tributaré a mi maestro de
Medicina el mismo respeto que a los autores de mis días, partiré con ellos mi
fortuna y los socorreré si lo necesitaren; trataré a sus hijos como a mis
hermanos y si quieren aprender la ciencia, se la enseñaré desinteresadamente y
sin ningún género de recompensa. Instruiré con preceptos, lecciones orales y
demás modos de enseñanza a mis hijos, a los de mi maestro y a los discípulos
que se me unan bajo el convenio y juramento que determine la ley médica, y a
nadie más. Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más
provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda
injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de
venenos, ni sugeriré a nadie cosa semejante; me abstendré de aplicar a las
mujeres pesarios abortivos. Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con
inocencia y pureza. No ejecutaré la talla, dejando tal operación a los que se
dedican a practicarla. En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo
que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas
injuriosas o acciones corruptoras y evitaré sobre todo la seducción de mujeres
u hombres, libres o esclavos. Guardaré secreto sobre lo que oiga y vea en la
sociedad por razón de mi ejercicio y que no sea indispensable divulgar, sea o
no del dominio de mi profesión, considerando como un deber el ser discreto en
tales casos. Si observo con fidelidad este juramento, séame concedido gozar
felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo
quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria.
Texto original en español:
Juro por Apolo médico, por
Esculapio, Higía y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos
como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este
juramento y compromiso: Venerar como a mi padre a quien me enseño este arte,
compartir con él mis bienes y asistirles en sus necesidades; considerar a sus
hijos como hermanos míos, enseñarles este arte gratuitamente si quieren
aprenderlo; comunicar los preceptos vulgares y las enseñanzas secretas y todo
lo demás de la doctrina a mis hijos y a los hijos de mis maestros, y a todo lo
demás de la doctrina mis hijos, y a los hijos de mis maestros, y a todos los
alumnos comprometidos y que han prestado juramento, según costumbre, pero a
nadie más. En cuanto pueda y sepa, usaré las reglas dietéticas en provecho de
los enfermos y apartaré de ellos todo daño e injusticia. Jamás daré a nadie
medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de
este tipo; tampoco administrare abortivo a mujer alguna. Por el contrario,
viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura. No tallaré cálculos sino que
dejare esto a los cirujanos especialistas. En cualquier casa que entre, lo haré
para bien de los enfermos, apartándome de toda injusticia voluntaria y de toda
corrupción, principalmente de toda relación vergonzosa con mujeres y muchachos,
ya sean libres o esclavos. Todo lo que vea y oiga en el ejercicio de mi
profesión, y todo lo que supiere acerca de la vida de alguien, si es cosa que
no debe ser divulgada, lo callaré y lo guardaré con secreto inviolable. Si el
juramento cumpliere íntegro, viva yo feliz y recoja los frutos de mi arte y sea
honrado por todos los hombres y por la más remota posterioridad. Pero si soy
transgresor y perjuro, avéngame lo contrario.
viernes, 1 de febrero de 2013
sábado, 26 de enero de 2013
Cronología de la medicina y de la tecnología médica
4000 a.
C.: primer nombre conocido de un médico, Ur-Lugal-edin-na, grabado en un sello
con su emblema personal: dos cuchillos rodeados de plantas medicinales.
3600 a.
C.: se publica en China el Pen tsao kang mou, atribuido a Chim-Nong, que
contiene la descripción de diferentes plantas medicinales con sus propiedades
terapéuticas.
3000 a.
C.: primeras evidencias de trepanaciones, con supervivencia del paciente, en la
cuenca del Danubio.
2800 a. C.: el emperador Shen-Nung compila en China un texto con más de cien plantas medicinales y con las técnicas de la acupuntura.
2800 a. C.: el emperador Shen-Nung compila en China un texto con más de cien plantas medicinales y con las técnicas de la acupuntura.
2637 a. C.: el emperador Ho-Hang-Ti en su
tratado de medicina la eficacia del mercurio como medicación antisifilítica.
2600 a. C.: elaboración del manual de
medicina chino Nei Jing.
2000 a. C.: Las leyes de Manu primer texto
de la medicina India, contiene entre otros normas sobre la higiene o sanciones
al abuso del alcohol.
1900 a. C.: en Babilonia, el Código de
Hammurabi establece normas precisas para el ejercicio de la medicina, como los
honorarios. Por primera vez se codifica la responsabilidad del médico. En
Egipto los Papiros de Lahun se describen las enfermedades femeninas.
1650 a. C.: se redacta el papiro Edwin
Smith.
1550 a. C.: se redacta el papiro Ebers.
700 a. C.: el gurú Charaka escribe en el
Punjab de la India el texto médico Charaka Samhita.
650 a. C.: Assurbanipal recopila 800
tablillas médicas en la biblioteca de Nínive.
600 a. C.: en Benarés, Sushruta escribe el
Sushruta Samhita.
500 a. C.: Alcmeón de Crotona da inicio a
la medicina basada en la ciencia natural, diferente de la concepción
mágico-teológica de la medicina primitiva.
420 a. C.: Hipócrates escribe los Tratados
hipocráticos y crea el juramento hipocrático.
280 a. C.: Herofilus estudia el sistema
nervioso y distingue entre nervios sensitivos y motores.
250 a. C.: Erasístrato estudia el cerebro y
diferencia éste del cerebelo.
100 a. C.: Asclepíades de Bitinia importa a
Roma la medicina griega y funda la Escuela metódica.
25 a. C.-50: Aulo Cornelio Celso escribe De
Re Médica Libri Octo.
50-70: Pedanio Dioscórides Anazarbeo
escribe De Materia Medica, un manual de farmacología que será usado durante
casi 1600 años.
180: Galeno estudia la conexión entre
parálisis y lesión en la médula espinal.
250: en Monte Albán (en Oaxaca, México), se
funda una escuela de médica mágica.
325-403: en Bizancio, Oribasio de Pérgamo
recopila todo el saber médico hasta ese momento en Las sinagogas médicas.
1010: Avicena escribe El libro de la
curación y el Canon de Medicina.
1242: Ibn an-Nafis sugiere que los
ventrículos derecho e izquierdo están separados, y describe la circulación
menor de la sangre.
1249: Roger Bacon escribe sobre las lentes
convexas para el tratamiento de la hipermetropía.
1403: en Venecia se realiza una cuarentena
contra la peste negra.
1451: Nicolás de Cusa inventa lentes
cóncavas para tratar la miopía.
1515-1540: Paracelso, médico y alquimista,
desarrolla procesos de fabricación de medicamentos. Rebate el origen
sobrenatural de las enfermedades.
1543: Andrés Vesalio publica De Humani
Corporis Fabrica donde deshace errores médicos griegos y revoluciona la
medicina.
1546: Girolamo Fracastoro propone que las
enfermedades infecciosas están causadas por entidades transferibles.
1536: el navegante Jaques Cartier aprende
de los aborígenes americanos la cura del escorbuto con el jugo de cítricos.
1553: Miguel Servet describe la circulación
menor a través de los pulmones.
1559: Realdo Colombo completa en detalle el
trabajo de Servet.
1603: Girolamo Fabrici descubre las
válvulas de las venas, que sólo permiten a la sangre fluir hacia el corazón.
1628: William Harvey explica el sistema
vena: arteria y la estructura del corazón en De Motu Cordis et Sanguinis.
1665: John Elsholz realiza la primera
inyección intravenosa.
1701: Giacomo Pylarini realiza por primera
vez en Constantinopla técnicas de "inoculación" de viruela para la
prevención de cuadros más graves (anticipando el proceso de vacunación).
1747: James Lind descubre que los cítricos
previenen el escorbuto.
1763: Claudius Aymand lleva a cabo la
primera apendicectomía con éxito.
1790s: Samuel Hahnemann desarrolla su
teoría homeopática y critica el empleo indiscriminado de la flebotomía para
multitud de enfermedades.
1796: Edward Jenner desarrolla la primera
vacuna eficaz contra la viruela.
1800: Humphry Davy publica las propiedades
anestésicas del óxido nitroso.
1816: Rene Laennec inventa el estetoscopio.
1842: Crawford Long lleva a cabo la primera
intervención quirúrgica con anestesia.
1847: Ignacio Felipe Semmelweis estudia y
previene la transmisión de la sepsis puerperal.
1859: Charles Darwin publica en Londres El
origen de las especies.
1865: Publicación del artículo de Gregor
Mendel Experiments on Plant Hybridization.
1869 Friedrich Miescher descubre el ADN.
1870: Louis Pasteur y Robert Koch publican
la teoría microbiana de las enfermedades infecciosas.
1881: Louis Pasteur desarrolla una vacuna
contra el ántrax.
1882: Louis Pasteur desarrolla una vacuna
contra la rabia.
1890: Walther Flemming, Eduard Strasburger,
y Edouard Van Beneden describen la destribución cromosómica durante la división
celular.
1890: Emil Adolf von Behring descubre las
antitoxinas y las emplea en la fabricación de la vacuna del tétanos y la
difteria.
1905: William Bateson acuña el término
"genética" en una carta dirigida a Adam Sedgwick1.
1906: Frederick Gowland Hopkins describe
las vitaminas y propone su carencia como causa del escorbuto y del raquitismo.
1907: Paul Ehrlich desarrolla un tratamiento
quimioterápico para la enfermedad del sueño.
1908: Ley de Hardy-Weinberg.
1910: Thomas Hunt Morgan demuestra que los
genes residen en los cromosomas.
1913: Alfred Sturtevant realiza el primer
mapa genético de un cromosoma.
1918:
Ronald Fisher publica The Correlation Between Relatives on the Supposition of
Mendelian Inheritance. Comienza la Síntesis evolutiva moderna.
1921: Edward Mellanby descubre la vitamina
D y que su ausencia causa raquitismo.
1923: primera vacuna para la Difteria.
1926: primera vacuna para la Tos ferina.
1927: primera vacuna contra la Tuberculosis.
1927: primera vacuna contra el Tétanos.
1928: Frederick Griffith descubre que el
material hereditario de bacterias muertas puede ser incorporado en bacterias
vivas.
1928: Alexander Fleming descubre la
penicilina.
1932: Gerhard Domagk desrrollla una
quimioterapia para streptococcus.
1933: Jean Brachet demuestra que el ADN se
encuentra en los cromosomas y que el ARN está presente en el citoplasma de
todas las células.
1935: primera vacuna contra la fiebre
amarilla.
1938: el británico Edward Charles Dodds
obtiene el primer estrógeno sintético, el estribestrol.
1939: la Comisión Estadounidense de la
Gripe utiliza por primera vez la vacuna de virus A y B contra la gripe. Son
inmunizadas 12.500 personas.
1941: Edward Lawrie Tatum y George Wells
Beadle muestran que los genes codifican las proteínas.
1944: Oswald Theodore Avery, Colin MacLeod
y Maclyn McCarty aíslan ADN como material genético2.
1952: Jonas Salk desarrolla la primera
vacuna contra la poliomielitis.
1953: James D. Watson y Francis Crick
demuestran la estructura de doble hélice del ADN3.
1956: Joe Hin Tijo y Albert Levin establecen
en 46 el número de cromosomas en humanos.
1962: primera vacuna oral contra la polio.
1964: Howard Temin muestra, utilizando
virus de ARN, que la dirección de transcripción ADN-ARN puede revertirse.
1964: primera vacuna para el sarampión.
1967: primera vacuna para la parotiditis.
1970: se descubren las enzimas de
transcripción, lo que permite a los científicos cortar y pegar fragmentos de
ADN.
1970: primera vacuna para la rubéola.
1970: primera vacuna para la rubéola.
1980: la OMS declara oficialmente
erradicada a la viruela, la primera enfermedad humana en ser completamente
vencida.
1981: primera vacuna para la Hepatitis B.
sábado, 19 de enero de 2013
Comienzos de la medicina
Para
hablar de los orígenes de la medicina, es preciso hacerlo antes de los rastros
dejados por la enfermedad en los restos humanos más antiguos conocidos y, en la
medida en que eso es posible, de las huellas que la actividad médica haya
podido dejar en ellos.
Mark
Armand Ruffer (1859-1917), médico y arqueólogo británico, definió la
paleopatología como la ciencia de las enfermedades que pueden ser demostradas
en restos humanos de gran antigüedad.
Dentro
de las patologías diagnosticadas en restos de seres humanos datados en el
Neolítico se incluyen anomalías congénitas como la acondroplasia, enfermedades
endocrinas (gigantismo, enanismo, acromegalia, gota), enfermedades degenerativas
(artritis, espondilosis) e incluso algunos tumores (osteosarcomas),
principalmente identificados sobre restos óseos.
Entre los vestigios arqueológicos de los
primeros Homo sapiens es raro encontrar individuos por encima de los cincuenta
años por lo que son escasas las evidencias de enfermedades degenerativas o
relacionadas con la edad.
Abundan, en cambio, los hallazgos relacionados
con enfermedades o procesos traumáticos, fruto de una vida al aire libre y en
un entorno poco domesticado.
La excepción a esta norma la encontramos en la
tuberculosis, considerada por varios autores como la enfermedad humana más
antigua que se conoce.
Una de las hipótesis más aceptadas sobre el
surgimiento del Mycobacterium (el germen causante de esta enfermedad) propone
que el antepasado común denominado M. archaicum, bacteria libre, habría dado
origen a los modernos Mycobacterium, incluido el M. tuberculosis.
La mutación se habría producido durante el
Neolítico, en relación con la domesticación de bóvidos salvajes en África.
Las primeras evidencias de tuberculosis en
humanos se han encontrado en restos óseos del Neolítico, en un cementerio
próximo a Heidelberg, supuestamente pertenecientes a un adulto joven, y datados
en torno a 5000 años antes de nuestra era.
También se han encontrado datos sugestivos de
tuberculosis en momias egipcias datadas entre los años 3000 y 2400 a. C.
En
cuanto a los primeros tratamientos médicos de los que se tiene constancia hay
que hacer mención a la práctica de la trepanación (perforación de los huesos de
la cabeza para acceder al encéfalo). Existen hallazgos arqueológicos de cráneos
con signos evidentes de trepanación datados en torno al año 3000 a. C. en los
que se postula la supervivencia del paciente tras la intervención.
Los más antiguos se han hallado en la cuenca
del Danubio, pero existen hallazgos similares en excavaciones de Dinamarca,
Polonia, Francia, Reino Unido, Suecia, España o Perú.
La
etnología, por otra parte, extrapola los descubrimientos realizados en culturas
y civilizaciones preindustriales que han conseguido sobrevivir hasta nuestros
días para comprender o deducir los modelos culturales y conductuales de las
primeras sociedades humanas.
En general, las sociedades nómadas,
recolectoras y cazadoras, no poseen la figura especializada del sanador y
cualquier miembro del grupo puede ejercer esta función, de manera
principalmente empírica.
En cambio, las sociedades asentadas, que han
abandonado patrones trashumantes y comienzan a aprovechar y modificar el
entorno en su provecho, tienden a especializar a un miembro del grupo en
funciones de brujo, chamán o sanador, con frecuencia revestido de algún poder o
influencia divina.
Estos sanadores suelen ocupar una posición
social privilegiada y en muchos casos se subespecializan para tratar diferentes
enfermedades, como se evidenció entre los aztecas, entre los que podía
encontrarse el médico chamán (ticitl) más versado en procedimientos mágicos, el
teomiquetzan, experto sobre todo en heridas y traumatismos producidos en
combate, o la tlamatlquiticitl, comadrona encargada del seguimiento de los
embarazos.
Por otra parte, las sociedades primitivas
suelen considerar al enfermo como un «impuro», especialmente ante procesos
patológicos incomprensibles, acudiendo a la explicación divina, como causa de
los mismos.
El enfermo lo es porque ha transgredido algún
tabú que ha irritado a alguna deidad, sufriendo por ello el «castigo»
correspondiente, en forma de enfermedad.
La evolución de la medicina en estas sociedades
arcaicas encuentra su máxima expresión en las primeras civilizaciones humanas:
Mesopotamia, Egipto, América precolombina, India y China. En ellas se expresaba
esa doble vertiente, empírica y mágica, característica de la medicina
primitiva.
El
principal testimonio de la forma de vida de las civilizaciones mesopotámicas se
encuentra en el código de Hammurabi, una recopilación de leyes y normas
administrativas recogidas por el rey babilónico Hammurabi, tallado en un bloque
de diorita de unos 2,50 m de altura por 1,90 m de base y colocado en el templo
de Sippar. En él se determinan a lo largo de trece artículos, las
responsabilidades en que incurren los médicos en el ejercicio de su profesión,
así como los castigos dispuestos en caso de mala praxis.
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| Código de Hammurabi |
Gracias a este texto y a un conjunto de unas
30.000 tablillas recopiladas por Asurbanipal (669-626 a. C.), procedentes de la
biblioteca descubierta en Nínive por Henry Layarde en 1841 ha podido intuirse
la concepción de la salud y la enfermedad en este período, así como las
técnicas médicas empleadas por sus profesionales sanadores.
De
todas esas tablillas unas 800 están específicamente dedicadas a la medicina, y
entre ellas se cuenta la descripción de la primera receta conocida. Lo más
llamativo es la intrincada organización social en torno a tabúes y obligaciones
religiosas y morales, que determinaban el destino del individuo. Primaba una
concepción sobrenatural de la enfermedad: esta era un castigo divino impuesto
por diferentes demonios tras la ruptura de algún tabú.
De este modo, lo primero que debía hacer el
médico era identificar cuál de los aproximadamente 6000 posibles demonios era
el causante del problema.
Para ello empleaban técnicas adivinatorias
basadas en el estudio del vuelo de las aves, de la posición de los astros o del
hígado de algunos animales.8 A la enfermedad se la denominaba shêrtu. Pero esta
palabra asiria significaba, también, pecado, impureza moral, ira divina y
castigo.
Cualquier dios podía provocar la enfermedad
mediante la intervención directa, el abandono del hombre a su suerte, o a
través de encantamientos realizados por hechiceros.
Durante la curación todos estos dioses podían
ser invocados y requeridos a través de oraciones y sacrificios para que
retirasen su nociva influencia y permitiesen la curación del hombre enfermo. De
entre todo el panteón de dioses Ninazu era conocido como «el señor de la
medicina» por su especial relación con la salud.
El diagnóstico incluía, entonces, una serie de
preguntas rituales para determinar el origen del mal:
¿Has enemistado al padre contra el hijo? ¿O al
hijo contra el padre? ¿Has mentido? ¿Has engañado en el peso de la balanza?
Y los tratamientos no escapaban a este patrón
cultural: exorcismos, plegarias y ofrendas son rituales de curación frecuentes
que buscan congraciar al paciente con la divinidad o librarlo del demonio que
le acecha.
No obstante, también es de destacar un
importante arsenal herborístico recogido en varias tablillas: unas doscientas
cincuenta plantas curativas se recogen en ellas, así como el uso de algunos
minerales y de varias sustancias de origen animal.
El nombre genérico para el médico era asû,
pero pueden encontrarse algunas variantes como el bârû, o adivinador encargado
del interrogatorio ritual; el âshipu, especializado en exorcismos; o el
gallubu, cirujano-barbero de casta inferior que anticipa la figura del barbero
medieval europeo, y que encuentra homólogo en otras culturas (como el Tepatl
azteca). Este sajador se encargaba de sencillas operaciones quirúrgicas
(extracción de dientes, drenaje de abscesos, flebotomías...).
En el Museo del Louvre puede contemplarse un
sello babilónico de alabastro de más de cuatro mil años de antigüedad con una
leyenda en la que se menciona el primer nombre conocido de un médico: ¡Oh,
Edinmungi, servidor del dios Girra, protector de las parturientas,
Ur-Lugal-edin-na, el médico, es tu servidor!10 Este sello, empleado para firmar
documentos y recetas, representa dos cuchillos rodeados de plantas medicinales.
La invasión persa del año 539 a. C. marcó el
final del imperio babilónico, pero hay que retroceder de nuevo unos tres mil
años para hacer mención a la otra gran civilización del Próximo Oriente antiguo
poseedora de un lenguaje escrito y de una cultura médica notablemente avanzada:
la egipcia.
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